sábado, 3 de marzo de 2012

Pompeya: 24 de agosto del año 79 d.C.


Pompeya fue una ciudad del imperio romano situada en la región de Campania, cerca de lo que actualmente es Nápoles. Fue fundada en el siglo VII a.C., y el día 24 de agosto del año 79 d.C., Pompeya fue enterrada por una erupción del volcán Vesubio, del cual se encuentra a los pies.

No se conoce con exactitud la fecha de la erupción, pero se suele dar como fecha la que se lee en el relato de Plinio el Joven, aunque esta fecha podría tener errores de transcripción, ya que muchos historiadores opinan que realmente podría haber tenido lugar en otoño o invierno, por los frutos otoñales hallados entre la ceniza.

Pompeya fue olvidada hasta el año 1550, cuando el arquitecto Fontana excavaba para hacer un nuevo curso al rio Sarno, pero no fue hasta 1748 cuando se hizo una campaña para desenterrarla, junto a Herculano, otra ciudad enterrada. Desde entonces, la villa ha sido excavada revelando edificios y pinturas intactos, ya que la ceniza preservó la ciudad perfectamente. Lo único que se destruyeron fueron los tejados, que no aguantaron el peso de la ceniza sobre ellos. Todo el resto se encuentra prácticamente tal y como era.

Se encuentras muchas pinturas que estaban siendo restauradas en el momento de la erupción, posiblemente dañadas en el terremoto que hubo en el año 62, en el cual se destruyeron muchas edificaciones.

Durante las excavaciones, fueron halladas en diversas ocasiones huecos vacios. Éstos habían contenido restos de humanos, que fueron enterrados en la ceniza, que adoptó la forma de los cuerpos, y tras la putrefacción y desaparición de dichos cuerpos, la ceniza mantuvo su forma exacta.                En 1860, al arqueólogo Giuseppe Fiorelli se le ocurrió la idea de rellenar dichos huecos con yeso, y dejarlo solidificar, de forma que se quedaba una figura exacta de los cuerpos, en los cuales se puede observar con caridad la expresión de terror en sus caras. También hay algunos que se encuentran tapando su boca con pañuelos, aferrándose a sus joyas o incluso, algunos se encuentran junto a botellas de veneno, ya que prefirieron suicidarse a esperar la muerte (en la época, el suicidio era una forma noble de morir). Se han encontrado ya 2000 víctimas, y se espera que haya más en la parte de la ciudad que aún no ha sido excavada.

Pompeya es la imagen perfecta de cómo era una villa romana, sin cambios y sin estar deteriorada por el paso del tiempo. Se pueden encontrar detalles sobre los diversos oficios en algunas casas, muchas de las cuales se encuentran vacías, debido a que sus ocupantes las abandonaron, bien huyendo de la erupción o bien por el temor de los teblores de tierra que la precedieron, pensando en el terremoto del año 62. Por esto se han encontrado tesoros escondidos, cuyos dueños pensaban volver a buscar, y túneles en la ceniza de gente tratando de saquearla.

Esta es la historia de Pompeya, una ciudad que cayó en el olvido, y hoy por hoy es la mejor ayuda para conocer como era una villa romana.

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